martes, 1 de septiembre de 2015

La Cabecita Negra Cap 14

En un negocio de muebles usados compraron lo imprescindible para establecerse con un mínimo de comodidad.
Dos días después de su llegada, César salió de madrugada para contactarse con el pariente de don Marcelo que con suerte lo ubicaría en la CHADE (Compañía Hispano-Americana de Electricidad).
Don Marcelo le había comentado que su cuñado se reunía todas las mañanas con algunos de sus compañeros en un café cercano a la Compañía.
Allí se dirigió César. Por intuición se arrimó a una mesa cercana a una ventana que reunía a varios hombres vestidos con mamelucos marrón. Tomaban café, fumaban y charlaban acaloradamente. César no alcanzó a comprender el tema de la discusión, parecía sobre política...a él sólo le preocupaba conseguir trabajo, ser aceptado.
¿Quién de todos esos hombres sería don Romualdo?. "Lo vas a reconocer por la pelada y un lunar que tiene en una mejilla", le había advertido don Marcelo.
_ ¡Eh!,vos,¿qué mirás?, ¿tenemos monos en la cara o qué?_ le gritó uno ofendido.
Bus...busco a don...don Romualdo_ tartamudeó inhibido César.
_ Soy yo, ¿quién me busca?_ un hombre corpulento, de un metro noventa y una pelada brillante, se levantó volcando un pocillo de café sobre la mesa.
_ César Galarza. Soy amigo de don Marcelo Philipis. Llegué hace unos días del Chaco, él me dijo que que a lo mejor usté...._ César estaba perdido.
_¡Ah,si,si! Así que sos vos...Sí, me telegrafió hace unos días contándome sobre tu situación. ¡Vení,vení!, sentate con nosotros.
De inmediato los hombres movieron sus asientos para permitir que César se sentara junto a don Romualdo.
_ ¿Querés un café?¡gallego! ¡otro!. ¿Así que querés laburar en la CHADE?
_ Cualquier cosa está bien pa' mí, necesito un sueldo,¿vio?...pa' mi viejita...
_ Estoy al tanto, Marcelo me contó lo de la enfermedad...¿y cómo anda?
_Y...medio enclenque no má'
_ Y vos, ¿qué sabes hacer?
_ La verdá', nada...pero apriendo rápido_ se corrigió.
Para sorpresa de César, los hombres comenzaron a reírse.
_ Así me gusta jovencito, siempre dígame la verdad y tendrá en mí un amigo. Terminá el café y vamos a ver al jefe.
César pasó airoso la entrevista gracias al padrinazgo de don Romualdo. Fue asignado a su  cuadrilla, quedando bajo su supervisión.
Felíz, regresó al conventillo. Saludó de lejos a doña Gina, no la soportaba, hablaba demasiado. Subió con rapidez las escaleras y de un golpe abrió la puerta de su cuarto. Encontró a su hermana cosiendo el dobladillo de un sencillo vestido color mostaza.
_ ¡Tengo laburo!
_ ¿Qué tené vo´?_ Alma se desconcertó con el nuevo vocabulario.
_ Trabajo, laburo, así le dicen los porteños,¡burra!
_ Perdón señor porteño por no entender_ se quejó despectivamente.
_ Bueno, terminala, lo importante es que mañana empiezo a laburar recorriendo las calles de la ciudá...
_ ¡Flor de trabajito! te la vas a pasar pasiando.

_ Pero no, no me interrumpás y dejame que te cuente. En una chata recorremos la ciudá' pa' arreglar los cables elétricos que se cagan provocando cortes de luz. Nos tenemos que subir a unos postes altísimos.
_¡César, que peligro!, ¡no te caigás, por favor!_ se asustó Alma.
_ No te priocupés,¿ no te acordás como me subía a los árboles allá en Charata?_ la tranquilizó.
Alma aprovechó para comentarle su encuentro con Gloria, una chica del conventillo que era empleada doméstica en una pensión muy cerca de allí.
_ Me dijo que se está necesitando otra sirvienta pa' ayudar a la patrona en la cocina y la limpieza. 
_ Unos pesos más nos van a venir bien. La suerte nos acompañó esta mañana,¿no Alma?.



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