domingo, 17 de abril de 2016

ALAS PARA UNA ILUSIÓM, Cap 4

"No hay rayo de sol que los alcance un día?
 No hay agua que los lave de sus estigmas rojos?
¿Para aquellos solamente queda tu entraña fría,
 sordo tu oído fino y apretados ojos?".                  Gabriela Mistral


La rutina la entristecía. Levantarse de madrugada, lavar pasillos extensos con agua helada, cepillar baños, hacer relucir la cocina junto a cacerolas y sartenes, trapear dormitorios, lavar sábanas, y por supuesto, la ropa personal. Luego, un desayuno frugal: mate cocido con un trozo de pan, pocas veces del día.
Lupe tenía las manos destrozadas. La sensación de ardor provocada por los sabañones la ponía de pésimo humor. Muchas veces, se desahogaba con su hermana.
_ ¡Estira mejor esa colcha, Lina! ¡No me voy a comer el reto de la "fruncida" por tu culpa! _ le gritó enfurecida a Lina.
_ No hace falta que te enojes. Mira, ¡ya está!_ la tranquilizó Lina _ Y no llames así a la directora, si se entera te castigará.
_ No me interesa, ¿más castigo que vivir en este lugar? _ contestó con amargura.
_ Por lo menos tenemos techo y algo para comer...
_ ¡Basura! ¡Ay, Lina!...sueño con los guisos de mamá, ¿te acuerdas? Hasta en los tiempos más difíciles ella siempre nos preparaba ricos platos. ¡Mamita, cuánto te extraño!
Las hermanas se abrazaron encadenadas a una misma nostalgia.
_ ¡Conque aquí están!
La sorpresiva interrupción las asustó, pero luego se relajaron, era la hermana Elisa.
_ El desayuno está servido. Rápido, corran a tomarlo o lo perderán _ las animó.
Las instrucciones de la Directora eran muy severas: aquellos niños que no se presentaran a la hora señalada en el comedor para las distintas comidas, perderían el derecho a su porción.
Luego del desayuno, la escuela...luego el almuerzo...limpieza...horas de estudio...aseo personal...cena...más limpieza.
Hasta que sucedió un acontecimiento que rompió la cruel rutina.
María, era una niña de ocho años, callada y retraída. Siempre estaba sola, leyendo alguna historia mágica o inmersa en sus pensamientos.
En varias ocasiones, Lupe la invitó a unirse a su grupo de amigas: Josefina, Mariela y Lola, pero ella siempre se negaba con una tímida sonrisa.
_ Eres muy buena Lupe, pero prefiero leer _ persistía en la misma respuesta esquiva.
Jamás se burlaron de ella, al contrario, sentían pena, la coronaba un aura de tristeza.
La llamaban "la invisible", siempre atrincherada en algún rincón, siempre en soledad.
La curiosidad empujó a Lupe a interrogar a la hermana Elisa sobre María, pero la religiosa la evadía con astucia. Por Lola, que vivía con la oreja pegada detrás de las puertas, supo que el padre de la pequeña estaba en la cárcel por robo y que la madre había muerto por un cáncer.
La noche de la tragedia, al finalizar la cena, la hermana Elisa reunió a las niñas del pabellón donde dormían Lupe, Lina y sus amigas, para darles una gran noticia : la Directora había autorizado la creación de una orquesta.
_ Hijitas, estoy tan feliz. Espero que muchas de ustedes quieran participar. La esposa del Gobernador nos ha donado seis instrumentos: un violín, tres guitarras, un piano y una trompeta. ¿Qué les parece? _ exclamó entusiasmada.
Algunas permanecieron indiferentes; otras se alegraron, pero sólo Lupe, estalló de gozo.
_ Hermana Elisa, ¿ha dicho un violín?  _ apenas podía vocalizar.
_ Sí querida, un precioso violín.
_ Muchas veces le pedí a mamá que me permitiera estudiar ese instrumento, pero claro, éramos pobres para semejante lujo _ la carita de júbilo impactó a la religiosa.
_ Pues ahora tienes la posibilidad de aprender...¡y yo seré tu profesora!,¿quieres?
_ Mi sueño hecho realidad _ Lupe bailó alrededor de Elisa con el corazón rebosante de ilusión.
Elisa se enterneció ante la felicidad de la niña, era la primera vez que la veía reír desde su llegada al orfanato hacía un año atrás.
_ ¿Alguien más quiere formar parte de la orquesta? _ las arengó
Unas pocas levantaron la mano con indecisión, entre ellas, Josefina y Mariela.
_ ¿Y tú Lina? _ insistió Elisa
_ Prefiero dibujar. Gracias igual por su invitación _ repondió, siempre correcta y cariñosa.
Lina adoraba a la religiosa, la seguía a todas partes, siempre pronta a ayudarla en cualquier tarea, ya sea en la cocina como en el jardín. En primavera y verano, pasaban horas podando los rosales, regando, cortando el pasto y arrancando malezas.
Así como Lupe soñaba con ser concertista, Lina soñaba con ser igual a la hermana Elisa. La consideraba su hada madrina.
_ Y ahora, ¡a dormir!...¡uy que tarde se ha hecho!, rápido, rápido, a cepillarse los dientes y a la cama _ las apuró con ternura.
Todas pasaron corriendo por delante de Elisa, después, por supuesto, de haberle dado un sonoro beso.
_ ¡¿Qué es este barullo?! _ se enojó Carmen, saliendo de su despacho _ ¡Hermana Elisa!, ¡explíquese!
_ Es que las niñas están contentísimas con la novedad de la orquesta.
_ ¿Y por eso tienen que tirar abajo la institución? _  se ofuscó aún más_ Deberían estar ya acostadas y durmiendo. ¡Que no se vuelva a repetir! _ dicho esto se encerró nuevamente en su oficina.
Pasado el susto, las niñas y la hermana Elisa, con calma y en silencio, se dirigieron al dormitorio.
Una escena espeluznante las estaba esperando...

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