lunes, 25 de julio de 2016

ALAS PARA UNA ILUSION, Cap 29

"Se oscurece el sol al mediodía y 
 enmudece la música del alba
 cuando hay tristeza en el corazón".  Edward Young


Lupe estaba consternada. Los cambios abruptos de ánimo de Renzo la sumían en la tristeza y, algunas veces, en la desesperación.
Por momentos, era dulce y tierno, pero súbitamente se volvía hosco y agresivo sin una causa aparente.
"¿Dónde está el hombre cariñoso que me empalagaba con su amor?", meditaba durante las largas noches de insomnio, mientras lo esperaba llorando desconsolada.
Lina, en el convento. Ana, en el extranjero. Ambas ajenas a la tempestad que la azotaba. Sólo Arturo era testigo involuntario de la desazón de Lupe.
No en pocas ocasiones, la descubrió llorando a pesar del cuidado que ella ponía por ocultar su dolor.
_ Lupe, ¿qué te sucede?_ le preguntó una atardecer de verano mientras compartían un refresco en el jardín.
_ No te entiendo Arturo _ se sobresaltó.
_ Es que hace un tiempo que te noto apagada, ya no ríes y cantas como solías hacerlo. Si hasta el profesor Ljerko debe forzarte para que ensayes las piezas musicales de tu próximo concierto, y eso Lupe es sorprendente sabiendo que el violín forma parte de tu alma _ le habló con ternura y preocupación tomándole las manos. Al hacerlo, un rayo de fuego le recorrió el cuerpo. "¡Dios!, cuánto la amo".
_ Son ideas tuyas, nada me pasa, sólo que extraño muchísimo a Lina y si a eso le sumo la ausencia de Ana... _ Lupe se contuvo por no arrojarse a los brazos de Arturo y llorar como una chiquilla. "Si pudiera contarte mi buen amigo".
_ Renzo es bueno contigo, ¿verdad? _ él sabía la respuesta, pero quería escucharla de sus labios, quería su confianza.
Arturo estaba al tanto de las salidas nocturnas de su hermano. "El Gato Negro", continuaba siendo su lupanar predilecto. Allí se revolcaba con la puta de turno y perdía grandes sumas de dinero en las mesas de póker. Desde la partida de su madre a España, no volvió a aparecer ni por el estudio jurídico ni por "El Ateneo". Estaba cansado de cubrirlo con don Cosme, afligido por tanta irresponsabilidad en los negocios familiares.
Pero lo que más detestaba era mentirle a Lupe..."No lo esperes a cenar. Renzo tiene una reunión importante con los dueños de la Editorial Emecé y terminará muy tarde". "Renzo tuvo que viajar de imprevisto a Montevideo por unos papeles importantes para don Cosme relacionados con la importación de libros". "Renzo está muy apenado de dejarte sola este fin de semana, pero debe estudiar un caso bastante intrincado de defalco. Necesita compenetración y por eso prefiere quedarse en el estudio. Me dijo que no te preocupes por él, ya te llamará para explicarte". Nunca la llamaba.
_ Hermano, sé bueno, apáñame. Será la última vez, te lo prometo _ mentía
_ No piensas en el dolor que le causas a Lupe. ¿Acaso ella no te basta que tienes que coger con cuanta mujer se te regala? _ le recriminaba.
_  A ella la respeto y no puedo hacer lo que hago con mis putas. Necesito desahogarme, ¿comprendes? Con ella soy delicado, en cambio con las otras...tú sabes, la violencia me excita.
Arturo no comprendía a su hermano, si él pudiera perderse en las curvas de Lupe y embriagarse con su exquisita fragancia...
_ ¡Claro!, Renzo es adorable _ el amargo titubeo lo arrancó de sus pensamientos.
La melancolía que transmitían sus ojos, le advirtió a Arturo que mentía.
"Como reconocer lo infeliz que soy, si amo a ese hombre con todo mi ser. Lo amo y temo a la vez. Temo sus reacciones violentas, sufro su abandono y desinterés; pero cuando está de buen humor, es complaciente y amoroso. Como reconocer que soy infeliz, si su cuerpo me da placer infinito y la pasión de sus besos derrite mi corazón".
_ Lupe, prométeme que si algo...lo que sea...te hace sufrir, me lo contarás. Confía en mí, sabes que te quiero. _ en un arrebato le acarició la mejilla, tan rosa tiempo atrás y ahora tan pálida. "Mi amor que no daría yo por hacerte sonreír", pensó apesadumbrado.
Desde la puerta ventana que daba al jardín, Renzo los observaba con aspecto amenazador.
_ ¡Hermanito, hermanito! ¿Qué buscas? ¡Lupe es mi mujer!


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