martes, 30 de junio de 2015

La Cabecita Negra Cap 4

A las diez llegaron al Club Atlético Charata.. Las jóvenes, cuidando de no estropear sus galas, bajaron con precaución; el corazón palpitante. Detrás, los cansados caballos que tiraban de la volanta de doña Celina, frenaron agradecidos, aunque encandilados por las luces del lugar.
Juntas presentaron los pases a los miembros de la comisión, que custodiaban la entrada.
César y un amigo se encargaron del sulky y de la volanta, alejando a los animales lo más lejos posible de la estruendosa música, que los asustaba.
Tomadas de la mano y embelesadas por el bullicio reinante, hicieron su aparición en el salón. Desinhibidas, se zambulleron en el gentío tratando de localizar un sector de sillas desocupadas. Doña Celina las seguía con ojo avizor.
Mientras se acomodaban, la orquesta sobre unos cajones de fruta que oficiaban de tarima, deleitaba a las parejas con una vivaz chacarera.
De pronto el ritmo cambió y un chamamé guarango irrumpió caldeando el ambiente.
_¿Bailá?_ Laureano, con bombachas anchas de paño azul oscuro, camisa blanca, alpargatas con canilleras de lona y pañuelo anudado al cuello, invitó con cortesía a Alma.
Ella, ante semejante atuendo, se tapó la boca para disimular una carcajada burlona, sin embargo, aceptó el ofrecimiento gustosa.
Un sapucay les dio la bienvenida en el centro de la pista. Laureano apoyó decidido su cuerpo al de Alma, y enlazando sus manos en la espalda de ella, se lanzaron en un balanceo de arriba hacia abajo, animado y cadencioso.
Poco a poco las demás muchachas del brazo de jóvenes,algunos principiantes en esas lides y otros avezados, fueron fusionándose con los acordes de una chacarera alegre, simulando un juego de amor y galanterías.
El rasguido de la guitarra criolla anunció la entrada teatral de César, mozo desafiante, dueño de un magnetismo sexual, que al instante atrajo las miradas femeninas del recinto. Orgulloso de su atuendo, bombacha de paño, camisa canela, botas acordonadas, cinto con doble hebilla y el infaltable poncho, echado sobre uno de sus hombros.
Altanero, caminó decidido hacia un grupo de "chinitas" que reían nerviosas al darse cuenta que eran el objeto de su interés. Lucía, un tanto alejada, lo observaba destrozada por su indiferencia.
César y sus dotes de bailarín, provocó la admiración de los que compartían con él la pista. Se desplazaba con movimientos suaves y armoniosos, guiando con galantería a su pareja, sin descuidar el ritmo que marcaba la Huella Señorial que desgranaba la orquesta. Luego de lucirse en el zapateo, lo hizo también con una relación que provocó la hilaridad de todos:
"A la huella, huella,
patita i tero
no le digás a naides
que io te quiero."
Dicho esto, besó con pasión a su compañera de baile. Los asistentes aplaudieron a rabiar, menos Lucía que escapó al patio del club para llorar en soledad. Alejandra, al darse cuenta de la aflicción de su hermana, la siguió.
_ Lucía,¿por qué llorás?
_ Nada,¡dejame tranquila!
_ Está bien, no te enojés.
_ Perdoname Jandra, no te priocupés por mi, anda adentro y divertite, ya se me va a pasar.
_ Es por el César,¿no?.
_ ¡Qué va!, no me hagás caso, entrá que yo voy enseguida.
Alejandra buscó a Alma. "Esta siempre coqueteando con novios ajenos", pensó al descubrirla en un rincón oscuro.
_¡Alma!_ la llamó_ Limpiate la boca que tenés corrido el labial, que no se de cuenta el César_ la amonestó su amiga.
Alma se apartó con desgana del muchacho y presurosa se limpió los labios con el pañuelo que le alcanzó Alejandra.
_¡Qué ganas de meterte en líos que tenés! El Florián está comprometido con la Rosa, ¡dejalo en paz!. Si la Rosa se entera lo mata y a vo' te despelleja.
_Que me va a despellejar esa muerta de hambre.
_¿No decía vo' que el Florian era un aburrido?_ le preguntó confundida Alejandra.
_ Ajá. Es un idiota, pero ¡cómo besa, madre mía!
_ Alma sos un caso de escopeta...
_¡Que le voy a hacer Jandra!, me vuelven loca los hombres que tienen dueña, me divierto un rato con ellos y los dejo...y si se enteran las novias,¡mejor! Que sepan de una buena vez que como la Alma Galarza no hay otra. Yo sí que sé calentarlos...
_¡Ehh!,¿qué decí vo'?_ se escandalizó
_Y bueno che, me gusta dejarlos bien calentitos, que le voy a hacer, yo soy así...
_¡Callate! Ahí viene el César.
_ Alma,¿sabes dónde está la Amanda? No la puedo encontrar.
César estaba inquieto, hacía rato que la buscaba y no daba con ella.
Vamo pa' juera, no te oigo con este bochinche_ Alma lo tomó del brazo y lo arrastró al patio emparrado. Alejandra se apresuró a seguirlos deseando,"ojála no nos encontremos con la llorona de mi hermana."
_ No sé donde se metió la Amanda_ César estaba asustado.
_¡Que raro! Ella no es de andar por los rincones como...
_¡Como quién?!_ le ladró César, ruborizándola.
_Como esas putitas que a vo' te gustan y que por andar tonteando con ellas perdistes de vista a la Amanda. Mami te va a matar si le pasa algo malo_ Alma, para salir airosa del brete en que ella misma se había metido, lo atacó echándole la culpa por su irresponsabilidad de hermano mayor.
_ Tenés razón, es mi culpa_ repitió apesadumbrado.
_ No es momento de echarse culpas, sino de buscarla_ les aconsejó Alejandra.
Entraron nuevamente al salón. Sofía se acercó a ellos.
_¿Y la Amanda?
_¡Ay!, ésto se está poniendo fulero,¿qué hacemo' César?_ Alma estaba al borde de las lágrimas.
_Vamo' a preguntarle a los de la Comisión, a lo mejor la vieron.
Empujando, para abrirse paso en medio de la pista, se encaminaron hacia la puerta principal. Allí estaba la comitiva en pleno tomando unas cervezas bien frescas.
_Perdone don Pancho,¿no vio salir a mi hermana, la mayor?_César apenas podía pronunciar palabra, un sudor frío empapó sus axilas y la palma de sus manos.
_ ¿La Amanda?
_ ¡Siii!_ gritaron al unísono César, Alma, Sofía y Alejandra.
_ Hace una hora ma' o meno' la ví irse con un tipo. Iban muy abrazaditos_ se rió dejando al descubierto media encía desdentada.
_ ¡No puede ser! La Amanda no haría una cosa así..._se quejó indignada Sofía.
_ Ustedes preguntaron y yo les respondí_ se ofendió don Pancho.
_ Pero,¿quién era el tipo?_ la deseperación se apoderó de César.
_ Vaya uno a saber, no le pude ver la jeta.
Los hermanos, con el corazón en la boca, subieron al sulky y regresaron a su casa.
Alejandra, con un mal presentimiento , volvió al baile.
_¿Qué le vamo' a decir a mami, César?_ la amargura oprimía a Alma.
_ Esperemos que la Amanda estea en las casas.
Recemos a la Virgencita para que estea_ suplicó Sofía.
La casa estaba en silencio. No había luces. Saltaron del sulky con un nudo en el estómago. Entraron con cautela, en puntas de pié, para no despertar a su madre y a Matilde. Alma, con paso rápido, se dirigió al dormitorio para comprobar si Amanda estaba en la cama. Vacía.
_¡No está, carajo!,¡no está!_ rompió en llanto.
_¡Dios mio, es una pesadilla!_ chilló Sofía.
César se paseaba descontroladamente por la cocina. Se llevó por delante una silla que le provocó un grito de dolor.
_ Muchachos,¿llegaron?_ la voz somnolienta de doña Antonia los alarmó.
_ Sí, máma, siga durmiendo.
Sin hacer caso del consejo de César, la mujer apareció bostezando y con el cabello desordenado.
_¿Qué hora son? ¡uy!, si son las cuatro ya_ se sorprendió al constatar la hora en un viejo reloj que tenían sobre la repisa_ La Amanda, ¿ya se acostó? Debe de estar muy cansada la pobrecita.
_ Siéntese máma, tenemos que decirle algo_ César temblaba,¿cómo reaccionaría su madre?
_ No me asustés César,¿qué pasa,pué'?
Nos vinimos sin la Amanda, desapareció del baile, la buscamos por todos lados, no sabemos donde puede estar...parece que se fue con...con un tipo.
_ ¿Qué me decís César?,¿qué mi Amanda desapareció?_ a doña Antonia comenzó a faltarle el aire_ Rápido hijo, salí a buscarla y traémela, por favor te lo pido...
Impotentes, todos lloraban. Matilde corrió descalza y abrazó a su madre.
_ ¿Qué está pasando mamita?
_ La Amanda, la Amanda..._ no pudo decir más. Antes de caer al suelo, César la sostuvo...


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