sábado, 3 de octubre de 2015

LA CABECITA NEGRA Cap 22

Esa noche, después de tomarse unas ginebras en el bar de la esquina del conventillo, César y Laureano se propusieron sorprender al padre Juan en su Parroquia. César ardía por darle una severa e inolvidable lección al cura. Lo aborrecía. Miles de interrogantes bullían en su cabeza: "¿Cómo se habrá enterado el cura de lo que hice esa noche?. ¿Me habrá estado espiando?. ¿Por qué no me habrá denunciado?¡Claro, por la guita! ¡Mierda, mierda, mierda! ¡Maldito entrometido!".
_ Ahí es _ Laureano le señaló un templo pequeño de paredes grises y rodeado de canteros de flores bien cuidadas_ Vive solo en la casita que está a la vuelta.
Silencio y oscuridad.
_ ¡Golpeá!_ le ordenó furioso.
_ Laureano, ¿sos vos?
_ Sí padrecito.
El cura abrió inmediatamente la puerta. Estaba desesperado, el muchacho ignorante había desaparecido con el dinero. Pensó que le había robado.
_ ¿Dónde te habías metido? Hace días que te espero..._ no pudo continuar con el regaño porque su respiración se cortó al recibir una tremenda trompada en el estómago. Cayó al piso mientras su cabeza rebotaba en el mosaico.
_ ¡Pará César! Lo vas a matar._ se asustó Laureano.
_ Me importa un carajo si lo mato _ gritó descontrolado.
Laureano se arrodilló junto al sacerdote y trató de incorporarlo.
_ Por favor, César, ¿por qué me tratas así?_ se quejó lloroso.
_ ¿Me está tomando el pelo? ¡Se piensa que soy un ignorante como este "gil" que agacha la cabeza y hace todo lo que le dicen los curas! ¡Cura ladrón!
_ ¿Ladrón? Sólo intento que devuelvas ese dinero que no te pertenece. El ladrón sos vos y encima asesino.
Arrepentite Cesar, confesá tus pecados.
_  Bien orgulloso estoy de haber matado a ese cerdo que violó y mató a mi hermana _ César temblaba por la furia.
_ Soy un hombre de Dios, es mi deber llamarte a conversión...
_ ¿Hombre de Dios? No me haga reír...un hombre de Dios no amenaza, no roba, no se aprovecha de jovencitas...
_ ¿Qué queres decir?_ se indignó
_ No se haga el inocente. Sé muy bien de su entrevero con mi prima Aurora. La muy tonta me contó como se la cogió, y ella pensando que esa era la voluntad de Dios... En ese momento se salvó que no lo matara como lo hice con el Lobizón, porque estaba desesperado por mi hermana Amanda que había desaparecido.
Pero ahora nada me impide que lo destripe sin asco._ De un solo movimiento sacó su cuchillo verijero. El cura se orinó encima.
_ ¡Tranquilo loco! Pensá un poco, si lo matas, ¿qué hacemos con el cuerpo?
_ Lo enterramos en algún baldío.
El cura los miraba aterrorizado.
_ No, César, basta de locuras. Si nos agarra la cana, no salimos más de la gayola. _ le rogó Laureano.
_ Tenés razón. Y vos, hijo de puta, te salvas porque no quiero terminar preso por matar a una basura como vos.
El cura respiró aliviado.
_ Escuchame bien, escoria, no vuelvas a acercarte ni a mí ni a mi familia. Si alguna vez te pesco husmeando cerca nuestro, te busco y te abro de arriba a abajo de un solo tajo, ¿entendiste bien? Y me va a  importar un carajo si la cana me hace boleta...¿entendiste?
_ Si-si-si _ tartamudeó el padre Juan.
Los amigos desaparecieron en la noche dejando al sacerdote consternado. Con un miedo glacial cerró con doble cerradura y tranca la puerta de entrada. "Ese César es un demonio", pensó santiguándose.



No hay comentarios:

Publicar un comentario