lunes, 9 de noviembre de 2015

LA CABECITA NEGRA Cap 27

Todavía no había amanecido cuando doña Antonia despertó a su hija con un mate dulce aromatizado con cascaritas de naranja.
_ ¡Qué rico, mami! No se tenía que haber levantado, usted necesita descansar. Anoche se quedó hasta tarde pegando botones a esas camisas que le trae don Cosme. Por suerte ese trabajo a destajo se va a terminar. Desde el mes que viene entra mi sueldo a esta casa _ expresó orgullosa Alma.
_ Callese m'hijita, a mí me gusta estar ocupada, no soy ninguna lisiada, pué. Y ahora levantate que ya te calenté el agua para el baño.
Alma le dio un beso a su madre y corrió al baño. Se sentó dentro de un gran fuentón de hojalata y con una jarra comenzó a tirarse agua tibia, que presurosa se deslizaba sobre su piel morena.
Cuando comenzó a enjabonarse se detuvo en su parte íntima. Suaves movimientos que dieron pase a otros más intensos, le causaron una oleada de placer exquisito. La primera vez que se masturbó, se persignó rogando el perdón a su Virgencita, pero con el tiempo cobró coraje y ya nada le importaba, sólo darse placer.
Puso especial ahínco en su arreglo, el espejo le dio su aprobación.
En la cocina, Sofía desayunaba apurada.
_ ¡La gran siete!, otra vez se me hizo tarde_ protestó derramando el mate cocido sobre el mantel bordado _ Pucha, perdón mami, cuando vuelvo le prometo que se lo lavo, ahora me voy. Chau Alma, suerte en tu primer día en la casona _ se despidió.
_ Alma, toma otro mate y andate que vas a llegar tarde también_ doña Antonia la empujó hacia la calle.
_ Suerte Alma _ le deseó Matilde que cruzaba el patio en dirección a la cocina.
_ Gracias Mati, y vos portate bien en la escuela, ojo con los chicos,¿eh? _ le sopló un beso a su hermanita, arrebolada como una manzana deliciosa.
Irene, la hija de la dueña del conventillo, la estaba esperando frente a la mansión. Alma camina embobada, sin apartar la vista del majestuoso "petit chäteaux" que se alzaba delante de ellas.
_ ¿Eso es de verdad o acaso estoy soñando?_ le preguntó señalando la edificación.
_ De verdad _ se rió Irene _ ¿Es impresionante, no?
Una fastuosa residencia en estilo eduardiano correspondiente a la Belle Époque, dejó sin habla a la joven campesina. Ni en su más loca fantasía, imaginó semejante palacio.
La fachada de ladrillos, enmarcada por dobles columnas corintias, remataba en un frontis interrumpido por una barandilla. Una mansarda de pizarra, que ocupaba el tercer piso, exponía engreída un coronamiento de zinc y hierro forjado. Una escalinata de mármol blanco culminaba en un noble portón de roble oscuro.
Entraron por la puerta de servicio. Las recibió el ama de llaves, una mujer de rostro severo. Sin embargo, para sorpresa de Alma, la trató con deferencia, con amabilidad. Le gustó aquella señora espigada, de mirada dulce.
_ La señorita Concepción te recibirá en el salón. Irene, te podes retirar. Mis mejores deseos para tu nuevo empleo.
_ Gracias señora Ethel _ Irene desapareció dejando a Alma temblando.
Sentada en un suntuoso sillón tapizado en seda color ámbar, frente a una inmensa chimenea, Concepción Santamaría la observaba atentamente.
Alma se sintió disminuida ante su electrizante mirada azul. Nunca había conocido una mujer tan elegante, de tan regio porte...parecía una reina que la estudiaba desde su trono.
_ Así que vos sos Alma Galarza _ su voz era melodiosa, impactante.
_ Para lo que guste mandar señorita _ dijo cohibida.
_ Esperemos que tu predisposición por el trabajo me satisfaga tanto como tu aspecto.
_ Voy a trabajar duro señorita.
_ Ya veremos. Contame algo sobre vos._ más que exigencia, fue curiosidad. Concepción se conmovió al verla frágil y vulnerable.
La historia que le relató Alma terminó por confirmarle que era la persona que buscaba. Se sintió unida al dolor que la muchacha transmitía. Una historia triste, de muerte, injusticia y soledad.
A ella también la vida la condenó a vivir en soledad desde muy pequeña.
A sus padres les encantaba viajar a París y perderse en sus calles y boulevares. En uno de esos paseos fueron asesinados por unos maleantes que no se contentaron con robarles. Más tarde, el destino le arrebató al amor de su vida en un accidente aéreo...Soledad, su estigma...
_ Alma, bienvenida a mi casa._ una sonrisa suavizó la pena que transmitía su mirada _ Ethel enseñale sus obligaciones.
Así comenzaba un nuevo capítulo en la vida de Alma. Un nuevo despertar...



1 comentario:

  1. es increíble...sufro por Alma! no veo la hora que llegue el próximo capitulo!

    ResponderEliminar