martes, 8 de marzo de 2016

CAMINO DE SANGRE Y...ROSAS, Cap 28

"Grande es siempre el amor maternal, pero toca en lo sublime
 cuando se mezcla con la admiración por el hijo amado".  Angel Ganivet

Cuando Mercedes le comunicó a Tina que Rafael la esperaba en el salón, se paralizó. Miedo y felicidad se conjugaron impidiéndole reaccionar.
_ Tina, ve, tu hijo te espera _ la animó Mercedes.
_ No sé que decirle.
_ La verdad.
_ ¿Y si me rechaza? _ temió.
_ ¿Por qué piensas tal cosa? El te amará, estoy segura _ un apretón de manos le transmitió la fuerza que Tina necesitaba en ese momento crítico._ Ve, no lo hagas esperar.
Atravesó los patios con el corazón en un puño. "Mi hijo, mi hijo", repetía emocionada.
Cuando lo vio se le llenaron los ojos de lágrimas. Tantos años de búsqueda inútil, tanto dolor...sin embargo su esperanza del reencuentro nunca murió.
El, desconcertado por la actitud de la mujer, se le acercó.
_ Buenas noches Tina. Me ha dicho doña Mercedes que tiene algo importante que decirme.
_ Mejor los dejo solos _ Lourdes intentó escapar para darles intimidad.
_ No Lourdes, quédate por favor _ le suplicó Tina.
"¿Cuál será la reacción de mi muchacho?, ¿me creerá?", pensó nerviosa.
Frotó las palmas de sus manos en los pliegues de la pollera para secar el sudor. Un torbellino de emociones le impedía comenzar su relato.
Lourdes la acompañó hasta uno de los sillones. Los tres se acomodaron tensionados; los sentidos, expectantes. 
Con voz muy baja comenzó su historia. Su mirada fija en el semblante de Rafael, midiendo sus reacciones.
_ Años atrás Pedro, mi marido; mi hijito recién nacido y yo emprendimos un viaje hacia un pueblito enclavado entre las fronteras de Córdoba y Buenos Aires. Eramos tan felices, por fin se hacía realidad el sueño de Pedro...tendría su escuela. Era maestro, ¿sabes? y adoraba enseñar. Todavía recuerdo su entusiasmo al cargar en la carreta que nos trasladaría a nuestro destino, aquel inmenso baúl repleto de libros.
"La lectura hace al hombre completo; lo conversación lo hace ágil...
_ el escribir lo hace preciso", Francis Bacon _ Rafael terminó perplejo. "¿Qué trata de decirme esta mujer? ¿Un baúl repleto de libros?".
_ Era la frase preferida de Pedro _ Lourdes le alcanzó un pañuelo de encaje para secar las lágrimas que corrían inquietas por sus mejillas._ ¿La conoces, verdad? Tenía la costumbre de estamparla en la primer página de todos sus libros.
Rafael comenzó a vislumbrar una verdad velada, que poco a poco asomaba a la luz.
_ Pero ese viaje esperado y soñado se truncó inesperadamente. Fuimos atacados por un malón de indios
ranqueles. A mi marido lo mataron, yo fui tomada cautiva y nunca supe la suerte de mi hijito hasta...que Lourdes me contó sobre tus orígenes...todo coincide, las fechas, tus años, las circunstancias en que te encontró Cuitiño...
_ El baúl, lo tengo en mi poder junto con los libros enmarcados por esa dichosa frase...Entonces usted es..
_ ¡Tu madre! _ Tina lo abrazó, lo apretó contra su pecho con desesperación. Había recuperado su preciado tesoro durante tanto tiempo extraviado.
_ ¡Madre!, pensé que había muerto, eso fue lo que me contó mi padrino.
Ambos lloraban y reían a la vez. Lourdes los observaba compartiendo la misma emoción.
_ La esperanza de encontrarte fue lo que me mantuvo viva durante mi cautiverio. Y cuando finalmente me liberaron, inicié una búsqueda a ciegas. No tenía idea por donde comenzar, igualmente indagué en los cuarteles, en la Casa de niños expósitos...nada. Me atormentaba pensar que hubieras sido también víctima de los indios...pero no, hoy te tengo en mis brazos, un hombre digno y valiente.
_ He cometido muchos errores madre, de los que me avergüenzo.
_ Todos los cometemos, la grandeza está en el arrepentimiento y tú te has arrepentido._ lo besó en la frente.
_ Madre, tanta felicidad me supera, ¿qué más podría pedir a la vida? En un mismo día me ha devuelto a mi madre y a la mujer que amo hasta la eternidad.
_ El nombre que elegimos tu padre y yo para ti fue Miguel, sin embargo Rafael es igual de bello. En algo hemos coincidido con Cuitiño, hemos elegido nombres de ángeles.
Rieron sin aflojar el cálido abrazo que los unía. 
Lourdes los contemplaba con el corazón rebosante, estaba convencida que el amor que la ligaba a Rafael estaba bendecido por el Cielo. Ese encuentro lo atestiguaba y la simiente que florecía en sus entrañas, también.

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