lunes, 2 de mayo de 2016

ALAS PARA UNA ILUSION, Cap 8

“Bajé los ojos ante el mundo.
Cubrí con una sombra
mi vergüenza y mi pena. Me dispuse
a una fraternidad sin esperanza”.        Antonio Gamoeda


La respuesta la obtuvo durante la cena dos días después de la visita del Gobernador y su comitiva.
Lupe, Lina y sus amigas comían el guiso de lentejas y porotos divertidas. La felicidad por el resultado del concierto después de tanto esfuerzo no las abandonaba. La escasa comida y el pan duro que la acompañaba no lograban empañar su entusiasmo.
Sara, una niña desgarbada y de mal talante, las miraba con rencor desde la mesa opuesta a ellas. Envidiaba la amistad que las unía, el cariño especial que la hermana Elisa les prodigaba, pero sobretodo envidiaba a Lina. No soportaba el amor entrañable que sentía Lupe hacia su pequeña hermana, como la protegía ,como la defendía...y ella tan desvalida, abandonada, a nadie le interesaba su dolor, su soledad…”¡Te odio Lina con todas mis fuerzas!”.
Fuera de sí se acercó al grupo decidida a estropearles el agradable momento.
_ ¡Ey, Lina!, eres despreciable _ la agredió
_ ¿Qué dices?_ se sorprendió ante el inesperado ataque.
_ Eres una niña repugnante _ la insultó mientras le derramaba su plato de guiso sobre la cabeza.
Lina pegó un salto y gritó, la comida caliente le resbalaba por el cabello.
Lupe y Lola se apresuraron a auxiliar a la desesperada Lina. Josefina atinó a tirarle un vaso de agua sobre la cabeza para calmar la quemazón. Lina lloraba abrumada por la extraña conducta de Sara.
El alboroto que se armó en torno de la agraviada, no sólo atrajo la atención de la Celadora encargada del orden en el comedor, sino también de la Directora, que justamente se había acercado a la cocina para tomar un mate cocido.
_ ¡Niñas!,calma, ¿qué sucede? _ preguntó desorientada la celadora
_ ¿Qué significa este escándalo? _ Carmen estaba furiosa, detestaba los griteríos._ ¡Vamos!, contesten de una vez.
Las niñas permanecían calladas, cabizbajas.

La hermana Elisa, alertada, corrió hasta el lugar de la confrontación. Cuando la Directora se enojaba ardía Troya. “Tengo que calmar las aguas, sino las consecuencias serán terribles para mis niñas!”, reflexionó nerviosa y angustiada.
_ No lo repetiré, ¿quién causó este desastre? _ la voz de Carmen resonaba en todo el recinto helando los ánimos de todas.
_ Serénese señora Directora,con..._ Elisa no alcanzó a concluir la frase. La mirada tormentosa de Carmen la paralizó.
_ No necesito serenarme, hermana Elisa, ni tampoco se necesitan en este momento sus dulces palabras que testimonian su prevaricación…
_ Es injusto de lo que me acusa, nunca falte a sabiendas a mis obligaciones y deberes para con las niñas _ se defendió ofendida.
_ ¡Cállese! Luego me ocuparé de usted, ahora mantenga su lengua quieta, esto no le compete. Tú, Lupe, ¡habla!...¿qué sucedió aquí?
_ Sara se acercó a Lina, la insultó y le tiró el guiso sobre la cabeza. ¡Lina no le hizo nada!_ lloró atemorizada.
_ ¡Sara!¿es verdad lo que dice Lupe? ¡Contesta!
_ Lo hice porque ella siempre se burla de mi defecto _ Sara sufría de una cojera que la humillaba y la hacía sentir inferior a las demás. De recién nacida se cayó de los brazos de su madre, que como era su costumbre, estaba ebria.
_ ¡Eso es mentira!_ se exasperó Lupe. Lina se mantenía en silencio a su lado, temblaba y lloraba.
_ No miento, señora Directora, es verdad._ se defendió con altanería
_ ¡Sara!, Lina!, a mi despacho, inmediatamente _ les ordenó enfadada.
_ Yo voy con ella _ se atrevió a objetar Lupe.
“Vaya con esta jovencita temeraria”, pensó Carmen malhumorada.
_ ¿Qué has dicho impertinente?¡Tú te quedas aquí limpiando este desastre! ¡Ustedes!, ayuden _ con el dedo señaló a Josefina, a Lola y a Mariela, estáticas por el miedo.
Carmen tomó a las dos niñas por el cuello y a empujones se las llevó a su oficina.

Su problema estaba resuelto, tenía a sus chivos expiatorios.
Con violencia cerró la puerta de su despacho. Se sentó sobre su escritorio y  las escrutó con saña. Sara y Lina, lloraban. “Como detesto la debilidad, aunque la fragilidad de estas dos nos beneficiará”, pensó satisfecha.
_ ¡Ya está bueno de tanto llanto!. Presten atención a lo que voy a decirles. Semejante transgresión a la conducta, una conducta incólume que debe imperar en esta institución, merece un castigo memorable.
Las niñas no entendían el discurso de la Directora, pero presentían que sería trágico para ellas.
_ Estarán tres días encerradas en el cuarto de trastos a pan y agua.
_ P..p..pero allí hay ratones  y arañas..._ la voz quebrada por el miedo de Lina no la enterneció, la exasperó.
_ Ese no es mi problema _ tronó y las niñas, olvidada la rencilla, se abrazaron desoladas.
_ Voy a ordenar que las rapen _ una sonrisa complaciente nació en sus labios.
_ ¡No!, mi cabello, no, por favor señora, es lo único hermoso que tengo _ suplicó Sara
_ ¡Tonta!,¿quién se va a fijar en tu cabello cuando lo primero que resalta en ti es tu cojera?_ se exasperó. “Además, cuanto más miserables parezcan,mejor…”_ pensó convencida
Con intemperancia ordenó a una de las celadoras que ejecutase sus órdenes. La mujer las obedeció con un nudo en la garganta. “Pobrecitas”, pensó acorralada entre la compasión  y el miedo a perder el empleo si se revelaba contra la Directora.
Sola, Carmen se felicitó por el rumbo de los acontecimientos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario