miércoles, 6 de julio de 2016

ALAS PARAUNA ILUSION, Cap 24

"Mi cuerpo mudo se abre a la delicada urgencia del rocío".  Alejandra Pizarnik



Un desorden erótico contaminaba la habitación del Hotel Alvear, la pareja entre jadeos y orgasmos exquisitos, disfrutaba inmersa en una marea cálida de besos y caricias.
_ Tu piel es seda que enardece mis sentidos. Eres mía Lupe, sólo mía _ el aliento de Renzo, cargado de deseo la mareó.
_ Tuya, sólo tuya _ repitió ebria de placer.
El vestido de organza blanca descansaba sobre una silla dorada satisfecho de haber cumplido con su cometido : deslumbrar. El velo y la corona de azahares, sobre la alfombra de intrincados arabescos.
Dos copas de cristal volcadas al pie de la suntuosa cama, el champagne derramado por la urgencia sexual.
Renzo, a pesar de su experiencia, tuvo que controlar su excitación al ver el cuerpo desnudo de Lupe. Sus músculos se tensionaron y su respiración se hizo más rápida a medida que deslizaba sus manos por las curvas suaves y sinuosas que lo atraían como imanes.
Lupe se sonrojó, "Aterciopelada y rosa como un pétalo", pensó al observar el arrebato de ella.
_ Húmeda, así me gusta que estes para mí _ sonrió mientras la penetraba con un dedo.
Ella se sobresaltó ante la incursión, pero enseguida comenzó a disfrutar de las deliciosas escaramuzas provocadas por Renzo.
La cubrió con besos, excitando hasta el rincón más secreto y luego entró en ella como un poseso. Por un instante, perdió la conciencia de su entorno. "¡Que jugosa eres, amor!", aulló perdido en un mar de placer.
Ella gritó, pero él la calló con un beso profundo y caldeado. "Las murallas fueron derribadas. Mía al fin", pensó triunfal.
Lupe, sorprendida, experimentó una ola de calor palpitante que le recorrió el cuerpo. El orgasmo se presentó  como una tormenta, cerrando sus sentidos a todo lo que la rodeaba para concentrarse en la zona en donde las sensaciones eran más fuertes, deliciosas hasta la locura. Un estallido de placer que se fue atenuando gradualmente dejándola extenuada y dichosa.
El orgasmo de Renzo fue como un calambrazo, potente, rápido, no duró lo que él esperaba. "Ha sido como descorchar una botella de champagne, sublime".
_ Te amo _ se susurraron.
Abrazados cayeron en un plácido sueño. Ella, sintiéndose completa. El, regocijado por alcanzar su propósito.
Esa primer noche de amor quedó grabada como un memorial en el alma de Lupe. Nunca creyó que fuera digna de un príncipe, sin embargo, él se fijó en ella y la convirtió en princesa, a ella, una pobre huérfana. Renzo lo era todo para Lupe, lo admiraba y respetaba. El era su vida. Su felicidad se completó en el viaje de bodas.
Italia la deslumbró. De todos los lugares que recorrieron, Verona la estremeció y Venecia la enamoró.
Lupe moría de ganas por contarle a Lina su tremenda felicidad, quería tranquilizarla, decirle que Renzo era maravilloso, tierno y que la llenaba de regalos. Pero Renzo no la dejaba ni un minuto libre, la quería exclusivamente para él.
Una tarde, después de vivir intensamente el amor, Renzo se durmió agotado y ella aprovechó para escribir a su hermana.
"Querida Lina:
          No existen las palabras para describir la felicidad inmensa que me embarga. Renzo es un sol que me complace en todo. 
El viaje de bodas es un sueño mágico. Italia es una tierra fascinante, fecunda en leyendas y tradiciones. 
Verona es sin dudas, la ciudad de los enamorados, una ciudad bañada por las aguas del río Adige. Sus palacios cuentan historias de riqueza y poder, historias que inspiraron al mismísimo William Shakespeare...Romeo y Julieta, ¿recuerdas cuántas noches en vela nos pasamos leyendo ese trágico relato de amor?
Y Venecia...¡ay Venecia, hermanita! es un cuento de hadas. Es una ciudad que se extiende sobre una laguna, de forma que sus calles han sido sustituidas por canales. 
Una noche recorrimos el Gran Canal en góndola. ¡Fue tan romántico Lina! Renzo y yo tomados de la mano bajo la luz de la luna y el gondoliere entonando una dulce canción...te traduzco un fragmento que comprendí
Mi alma, un laúd,
conmovida sin ser vista
se cantaba en secreto una canción
temblando de dicha multicolor...
¿No te parece bella? Así me siento yo, resplandeciente, plena de colores como un arco iris.
Compramos montones de regalos, para ti, para Ana, para Jacinta, para don Cosme y para mi querido profesor.
Sólo tu elección ensombrece mi felicidad, tu decisión a entrar al convento. ¿Estás segura Lina?
Me duele que tengamos que separarnos, me atemoriza que esas monjas no me dejen verte.
¡Piénsalo bien Lina!, y por favor, si continúas manteniéndote firme, espérame, quiero que pasemos un día entero solas, disfrutando y recordando. Te quiero hermanita. ¡Espérame!"




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