domingo, 18 de diciembre de 2016

UN NUEVO AMANECER, Cap 6

"En la oscuridad te llamé, todo era silencio...
 En el cielo apagado una estrella ardía,
 una estrella partía, una estrella moría".  Farough Farrojzad


Lourdes despertó en su cama. El rostro atribulado de Mercedes fue lo primero que vio.
_ Abuela, he sufrido la peor de las pesadillas _ dijo tratando de incorporarse, pero un vahío se lo impidió.
_ Tranquila querida _ Mercedes la ayudó a recostarse nuevamente.
Lourdes apoyó la cabeza sobre la almohada y cerró los ojos. Suspiró ahogando un sollozo.
_ Fue tan real, abuelita. Soñé con Rafa, estaba vivo y no me reconocía.
_ No fue un sueño querida... _ Mercedes estaba perpleja, conmocionada.
_ ¡¿Cómo?! _ Lourdes se sentó con brusquedad sobre la cama arrojando a un lado la manta que la cubría.
_ No fue un sueño, Rafael está vivo, pero no recuerda su pasado...
_ ¿No se acuerda de mí?, ¿de sus hijos?. ¡Cómo puede ser!_ se desesperó, su pesadilla era una cruel realidad.
_ Así es querida, yo tampoco me lo explico. El doctor...
_ ¿El doctor?, ¿qué doctor? _ la interrumpió gritando como una desquiciada.
_ Cuando te desmayaste, corrí a tu lado y entonces lo ví. Te sostenía en sus brazos, la gente los rodeaba. Te recostó sobre un sillón y llamó a un amigo, supongo, porque apareció enseguida. En ningún momento me reconoció, yo estaba conturbada, no atiné a hablarle...
Mercedes, sosegadamente, fue narrando los extraños acontecimientos que enturbiaron un reencuentro que debió ser mágico.
Rafael sostuvo a Lourdes antes de que cayera desvanecida. Amelia los observaba desconcertada. "¿Quién es esta entrometida?", se irritó.
Sin saber como actuar, Rafael llamó a Imanol, el primo de Joaquín que disfrutaba de un excelente jerez en compañía de don Julio Mendez.
_ Recuéstala en aquel sillón y vosotros, apartaos _ ordenó a los invitados que curiosos, rodeaban a Lourdes _ La señorita necesita aire _ continuó explicando.
Imanol era médico y estaba al tanto de la amnesia de Rafael. Joaquín lo había consultado cuando arribó de España.
"La amnesia es una enfermedad cerebral que hace que las personas olviden datos previamente almacenados en su memoria. En el caso de Bautista fue provocada por una lesión craneal, es decir, por el golpe que recibió al caer de su caballo. Puede ser transitoria o puede prolongarse indefinidamente. Podríamos probar con la hipnosis, aunque recomiendo que esperemos un tiempo para intentarlo. Estos casos requieren de paciencia , no se debe atosigar a Bautista pidiéndole que recuerde, los resultados podrían ser catastróficos, su memoria podría quedar suspendida en una nebulosa de la que no tendría retorno", fue su diagnóstico.
_ Amelia, tu frasquito de perfume _ pidió Imanol a su hermana, quién de mala gana se lo extendió.
_ No reacciona _ pudo decir Mercedes sobrepasada por los acontecimientos.
_ Será mejor llevarla a su casa _ aconsejó Imanol.
_ Señora, ella dijo conocerme _ Bautista trató de entablar conversación con Mercedes, pero Amelia se lo impidió.
_ Seguramente te confundió con algún conocido, no te preocupes. Ven, regresemos a casa._ le dijo tironeándolo del brazo.
Bautista se dejó llevar sin quitar su mirada de Mercedes.
_ ¡Señora! _ Imanol llamó la atención de Mercedes que estaba alelada _ Yo las acompañaré, no tema, soy médico, la señorita se recuperará.
Joaquín y Clara se pusieron a disposición de Mercedes, preocupados por el desmayo de Lourdes. Imanol desestimó su ayuda.
_ No os preocupéis, lo que le ha sucedido no es de cuidado. Seguid disfrutando de vuestra fiesta de compromiso._ los serenó Imanol.
Una vez en la casa de la Santísima Trinidad, Mercedes condujo a médico, que llevaba a Lourdes en brazos, hasta el dormitorio de la joven.
_ No os preocupeis, pronto recobrará la conciencia. Sin dudas ha sufrido un gran impacto, todavía no entiendo que tiene que ver Bautista en ésto _ reflexionó desorientado.
_ ¿Bautista? Nosotras lo conocemos como Rafael y es el marido de Lourdes _ declaró agitada.
_ Explíqueme más _ la animó interesado.
_ Rafael luchó en Caseros. Un oficial le comunicó su muerte a Lourdes, en plena batalla un soldado federal le clavó una bayoneta por la espalda atravesándole el corazón. Nunca vimos el cadáver, lo sepultaron junto a todos los caídos en el campo de batalla. El mismo oficial le entregó a mi nieta el medallón con su retrato que Rafael guardaba celosamente entre sus pertenencias _ Mercedes hizo el relato con el alma estrujada.
_ Estoy impresionado
_ Dos años creyéndolo muerto y ahora..._ Mercedes por fin pudo desahogarse llorando.
_ Bautis...Rafael sufre pérdida de la memoria. Joaquín me contó que lo conoció al término de la batalla. Estaba aturdido, confuso, no recordaba quén era. Probablemente cayó del caballo recibiendo un fuerte golpe en la cabeza. Doña Mercedes, mi consejo es que no nos apresuremos. Bajo ninguna circunstancia se debe presionar a Rafael par que recuerde, puede ser fatal. El deberá recordar paulatinamente, sin ayuda. Convenza a su nieta que así debe ser. Para acercarse a él deberán respetar la nueva personalidad de Rafael, mejor dicho, de Bautista.
_ ¿Eso te dijo? ¡Cómo se atreve a ponerme reglas para acercarme a mi marido! _ Lourdes protestó desaforada cuando Mercedes terminó su relato.
_ Imanol Pacheco del Prado estudió medicina en la Universidad de Madrid. Se recibió con honores, eso fue lo que me dijo.
_ ¡Mequetrefe petulante! _ estalló rabiosa. _ Consultaré con otros médicos. En Buenos Aires los hay brillantes.
_ Como quieras, pero mientras tanto le haremos caso._ sentenció condeterminación.

Imanol estaba a punto de perderse en un sueño reparador luego de una jornada nefasta, cuando alguien lo sacudió con rudeza.
_ ¿Amelia?, ¿qué quieres? ¡Es más de medianoche, por Dios Santo! _ vociferó enfadado.
_ ¡Calla! o despertarás a todos. Quiero saber que pasó con esa mujer, la loca que dijo conocer a Bautista._ dijo con desdén.
_ No es una loca, es la mujer de Bautista...¡su esposa!
_ ¡No puede ser!_ se sorprendió _ ¡No debe ser! _ se corrigió encolerizada.
_ Parece que hubo un error en el reconocimiento del cadáver. Ella pensaba que Rafael ,ese es su verdadero nombre, estaba muerto. _ le aclaró a la mujer que estaba fuera de sí.
_ Imanol, Bautista nunca debe recuperar la memoria, ¡nunca!, ¿has entendido? El es mío._ expresó ciega de rabia.
_ No te preocupes hermanita, Bautista está en mis manos...¡nadie lo alejará de nosotros! _ rió con malicia.
_ ¿De nosotros? _ se extrañó Amelia
_ Quiero decir, de ti...nadie lo alejara de ti _ y un brillo peculiar iluminó sus ojos negros.




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