lunes, 16 de enero de 2017

UN NUEVO AMANECER, Cap.11

"Alguna vez, de un costado de la luna
 verás caer los besos que brillan en mí.
 Más allá del olvido".                                Alejandra Pizarnik


La noche del viernes anterior a la Opera, Joaquín llegó a tiempo para la cena. Entró en la cocina silbando un valsecito criollo asombrando a una Candelaria que cortaba verduras y hortalizas con rapidez y precisión.
_ Muchacho, cómo se nota que está enamorao _ rió con ganas sin apartar la mirada de su tarea.
_ Así es, mi negra linda. Clarita es el sol que iluminó mi tristeza _ Joaquín, desde la muerte de sus padres en alta mar, vivió acosado por la sombra de la melancolía y la nostalgia. Sólo Candelaria con su inmenso amor, pudo contener al pequeño signado por la desgracia.
_ ¿Y qué hay de mí? ¿Sólo sirvo pa´cocinar y limpiar? ¡Yo también lo hago reír, carancho!_ exclamó herida.
_ Mirá que sos celosa _ la abrazó por detrás y le dio un sonoro beso en la mejilla regordeta.
_ ¡Salga, salga! A mí no me engaña, me adula pa´que le prepare la ambrosía que tanto le gusta. Vamo´a ver si la señorita Clara sabe hacerla tan rica como yo.
_ La ambrosía de mi Candelaria es única _ rió mientras la obligaba a bailar un vals con él.
_ ¿Qué es este desbarajuste? _ se escandalizó Amelia, buscaba una manzana.
_ Estamos festejando que soy feliz, muy feliz, primita _ contestó Joaquín sin dejar de hacer girar a Candelaria que gozaba sin importarle la cara avinagrada de Amelia.
_ Te espero en el comedor, y tú, Candelaria, apresura la comida, estoy famélica _ ladró ofuscada.
Cuando desapareció, Joaquín y Candelaria continuaron alegres con su baile sin hacer caso al desplante de Amelia.
Imanol y Bautista estaban sentados a la mesa esperando a Joaquín. Amelia ocupó su lugar junto a Bautista. Distraídamente rozó su pierna con la del hombre, él al darse cuenta, lo disfrutó. Le gustaba la forma desprejuiciada y desenvuelta de Amelia. Las pacatas lo aburrían tremendamente. Por eso mismo, se sorprendió gratamente cuando Lourdes lo invitó a la Opera. Las mujeres nunca tomaban la iniciativa.
_ ¡Joaquín!, ¡hombre!, ven , prueba este vino tinto. Es excelente, me ha dicho Bautista que lo han traído desde Mendoza _ Imanol saboreaba encantado un vino de gran reserva.
Todos llenaron sus copas de fino cristal con el vino rojo de mucho cuerpo.
_ Con razón se dice que el vino es la bebida de los dioses. ¡Humm!, carnoso...Amelia siente esa intensa sensación física al pasar por la boca...¡Humm! _ Imanol elogió como enajenado las propiedades del vino, los demás sonreían.
_ Imanol, me han comentado que el vino beneficia la salud, ¿es eso cierto? _ preguntó Bautista interesado.
_ Claro que sí, el consumo moderado del vino ayuda a contrarrestar diversas enfermedades, como por ejemplo, las coronarias. Esto me lo ha enseñado un médico moro que conocí en Andalucía. _ dijo circunspecto.
El aroma del locro los distrajo del tema. Candelaria les sirvió con elegancia y orgullo, provocando desconcierto en Amelia.
_ Bautista, ¿irás a la Opera? Clarita me contó que Lourdes te invitó _ preguntó Joaquín entre bocado y bocado.
"Esa puta descarada lo persigue como una gata en celo. ¡Cuánto la odio!"
_ Sí _ respondió de manera sucinta.
Joaquín levantó una ceja expresando extrañeza. "Bautista esconde algo...¿habrá comenzado a recordarla?", ese pensamiento le produjo alegría por su amigo.
_ Así que la bella señora Cané asistirá a la función de Rigoletto...
_ ¿Acaso te interesa? _ Amelia interrumpió a su hermano esperanzada.
_ Tiene dos hijos, ¿verdad? _ continuó Imanol sin prestar atención a su hermana. Amelia al escucharlo, tembló.
_ Un niño y una niña _ Bautista sonrió al recordar a Alba limpiándose la nariz en la falda de Amelia y a Miguelito tirando de las trenzas doradas de la pequeña.
_ Imanol, mañana por la noche será una buena oportunidad para que encares a Lorenzo Escalante. Pueden tratar el tema de los cueros y, además, podés pedirle que te asesore en el tema de los campos que tu padre quiere comprar._ le aconsejó Joaquín mientras pasaba un trozo de pan por su plato. Amelia lo observaba escandalizada, "¡Que modales tienes, por Dios!", pensó.
_ Brindo por esa idea, primo _ levantó la copa de vino y la vació de un solo trago _ Delicioso _ suspiró satisfecho. "Dos niños, ¡que maravillosas sorpresas me depara la vida!".


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