sábado, 28 de mayo de 2016

ALAS PARA UNA ILUSION, Cap 15

"La música excava el cielo".   Charles Bodelaire



Lupe se sentía flotar en una nube de felicidad. Su mayor anhelo se cumplía fecundando su espíritu adolescente de una emoción infinita.
Esa mañana Ana la despertó con una noticia increíble.
Aún somnolienta, contestó desperezándose a la voz de Ana que cariñosamente la llamaba a desayunar.
Miró el reloj, las ocho. Se extrañó, "¿por qué desayunamos tan temprano un domingo?".
Sin embargo, saltó de la cama y luego de vestirse con rapidez se presentó como todas las mañanas en el comedor.
Respiró aliviada al ver que sólo estaba Ana acompañada por Lina y don Cosme, los dos dragones, es decir, Renzo y Arturo, como de costumbre estaban ausentes.
"Seguramente habrán llegado al amanecer con unas cuantas copas demás y ahora están durmiendo la mona", pensó Lupe, entre divertida y preocupada.
_ Buenos días Ana _ abrazó a la mujer besándola con cariño. De la misma forma saludó a su hermana que lucía radiante. A don Cosme le estrechó la mano, sentía un afecto especial por ese anciano que siempre se mostró afectuoso con ella y Lina. "El abuelo que nunca conocí", pensaba.
_ Tengo una noticia maravillosa que darte querida _ Ana no pudo contenerse.
_ ¿Qué sucede? _ Lupe detuvo la cuchara que revolvía su café, expectante a sus palabras.
_ Don Cosme tiene algo que decirte.
La jovencita clavó su mirada azul en la opaca del anciano. Había tanta vitalidad en ella que el hombre se estremeció.
_ ¡Cuéntele don Cosme!, ¡cuéntele! _ le rogó entusiasmada Lina.
_ Hija, toma con calma lo que voy a decirte _ comenzó diciendo.
_ Por favor, como diría mi amiga Lola, desembuche ya don Cosme. Me muero de curiosidad _ se intranquilizó Lupe.
_ Te he coneguido una audición en el Teatro Colón para pertenecer a su orquesta estable _  le soltó con orgullo.
_ ¿P..pe..pero como es eso posible? ¿Es cierto don Cosme o es que estoy soñando? ¡Pellízcame Lina, pellízcame!, quiero saber que esto no es un sueño.
_ No Lupe, no estás soñando _ la abrazó Lina. Las dos reían y lloraban a la vez.
_ Gracias don Cosme _ lo abrazó con ternura _ No sé como agradecérselo. Esta es una gran oportunidad, la oportunidad de mi vida.
_ Tú te lo mereces niña. Tu esfuerzo y dedicación, se lo merece. ¡Ojalá te admitan! Eres una excelente violinista, el corazón de este pobre viejo se derrite bajo el influjo de tus dulces interpretaciones.
_ No exagere don Cosme _ se avergonzó Lupe.
_ No exagera en absoluto querida, eres maravillosa _  confirmó convencida Ana.
_ ¡Claro que sí! _ Lina se unió al coro de alabanzas.
_ ¿Pero como consiguió la audición? _ preguntó curiosa Lupe.
_ Tu profesor, mi querido amigo Ljerko Spiller, me comentó que Eric Kleiber es el nuevo director de la orquesta del Colón y enseguida pensé en ti. Resulta que conozco a Eric desde 1926, cuando viajó por primera vez a Buenos Aires. Lo encontré en el café Tortoni tratando de hacerse entender ante un mozo desorientado. Como saben yo hablo bastante bien alemán. Actué, entonces, de traductor ganándome el agradecimiento de ambos. Empaticé con Erik desde el primer momento. Es un especialista en el repertorio de Wagner, uno de mis compositores favoritos. Continuamos nuestra conversación durante la cena en un restaurante céntrico. Estaba muy entusiasmado por el estreno de una ópera de un tal Berg Wozzeck, él era en ese momento director musical en la Opera de Berlín, aunque estaba muy preocupado por la continua intervención nazi en todas las manifestaciones culturales. En la última carta que recibí de él, me manifestó su rabia e impotencia : la ópera de Berg había sido censurada por los nazis. Inmediatamente renunció a su puesto como protesta y me confesó su intención de regresar a Buenos Aires. Y ahora me entero por Ljerko que es el reciente director de la orquesta estable del Colón. Ni lerdo ni perezoso, recurrí a todos mis contactos para conseguir una entrevista con Erik. Cuando se enteró que estaba tratando de comunicarme con él vino a verme a la oficina que tengo en "El Ateneo".
_ ¡Quien iba a decir que mi librería recibiría a tan ilustre personaje!_ se emocionó Ana.
_ Me admiré al notar lo bien que domina el castellano. "Me casé con una argentina", me explicó ante mi sorpresa. Cuando le mencioné tu pasión por la música y tu amor por el violín, se impresionó. Quiere conocerte, Lupe. El próximo jueves tienes la audición, ¿qué te parece?
_ Estoy tan feliz, don Cosme, inmensamente feliz. ¡Ojalá de la talla!
_ ¡Claro que la darás querida! Interpretas el violín como un ángel _ la animó con Ana.
_ Es verdad madre, cuando Lupe toca el violín un halo de luz parece envolverla convirténdola en un ser celestial.
La voz grave de Arturo sobresaltó a todos.
Lo que menos esperaba Lupe era un halago de Arturo, siempre distante y antipático con ella.
_ Te mereces esta magnífica oportunidad Lupe. Ya verás, muy pronto iremos todos a escucharte al Colón _ agregó risueño Renzo que apareció detrás de su hermano.
Arturo lo miró con el ceño fruncido, Ana no salía de su sorpresa ante la extraña actitud de sus hijos, Lina no podía evitar temerles y don Cosme continuó tomando su café sin darles importancia.
Lupe estaba embelesada, él la había elogiado, él se había fijado en ella, una simple niña. Su sonrisa seductora la hechizó robándole el corazón.

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