jueves, 31 de marzo de 2016

CAMINO DE SANGRE Y...ROSAS, Cap 36

"¿Cómo decir este deseo del alma?
 Un deseo divino me devora;
 pretendo hablar, pero se rompe y llora
 esto que llevo adentro y no se calma".  Alfonsina Storni



Rafael abrió lentamente los ojos. Allí estaba Lourdes, dormida a su lado, más bella que nunca.
Extendió el brazo y con delicadeza enredó en sus dedos los caprichosos rizos dorados de su mujer.
"Adoro tu cabello rebelde, tu piel...suave y lustrosa. ¡Que bien hueles, amor! Tu fragancia a rosas me embriaga y no hay para mi mejor refugio en el mundo que tu cuerpo".
Con un movimiento rápido, que le costó una ligera puntada de dolor en la herida, se apropió de la boca carnosa de la joven. Un beso profundo, anhelante, calmó su sed.
Lourdes despertó feliz, respondiendo con igual pasión.
_ Rafa, debemos tener cuidado. La herida se puede abrir.
Con otro beso, ahogó sus protestas. El sonido de un golpe los interrumpió.
_ Debe ser Chaya con tu medicina _ Lourdes se apresuró en abrir la puerta.
Bajita, de cabellos plateados sujetos en una sola trenza que le llegaba más allá de la cintura. La expresión de su rostro ajado por los años, transmitía una sensación de bienestar contagioso.
Rafael intentó agradecer sus atenciones, pero ella se llevó el dedo índice a los labios indicándole silencio. Sus manos pequeñas, callosas y diestras, lo trataron con dulzura. Con sumo cuidado lavó la herida con agua de cola de caballo, cubriéndola luego con hojas molidas de llantén y miel de abejas.
Al concluir, le dirigió una mirada penetrante y sagaz ; luego les sonrió y desapareció.
_ Extraña mujer _ reflexionó Rafael.
_ Cierto, pero muy sabia. Gracias a sus tónicos la fiebre ha desaparecido y ya no existe peligro de infección.
Al rato hizo su aparición doña Agustina.
_ Me acaba de comentar Chaya que se siente mucho mejor don Rafael.
_ Así es. Doña Agustina no tengo palabras para agradecer lo que ha hecho por nosotros.
_ Por favor, ¿ acaso no dicen los Evangelios que se debe auxiliar al prójimo que está en dificultades?
_ Sí, pero pocos lo hacen _ replicó Lourdes.
_ Lo importante es que se está recuperando. El doctor Balbuena se alegrará con la noticia. Probablemente esta noche pase a visitarlos. Mi marido tuvo que salir de urgencia debido a unos inconvenientes que surgieron en la venta del ganado, pero me dejo dicho que se sintieran como en su propia casa. Sólo espero que el bochinche de mis hijos no les moleste demasiado. _ se excusó.
_ Rafa, doña Agustina es madre de seis muchachitos adorables _ le informó Lourdes _ Mi preferido es Julito, tan dulce e inteligente...y sólo tiene tres años.
_ Julio es un amor. Con Segundo, mi marido, lo apodamos "zorrito" por su astucia. Siempre sale airoso de sus travesuras _  afirmó orgullosa.
_ La otra tarde se colgó de mi cuello y me estampó un pegajoso beso de chocolate _ se rió Lourdes.
_ ¡Uy!, el chocolate es su golosina preferida...Bueno no los aburro más hablando de mis hijos. Ya mismo les traigo la cena. Supongo que querrán comer a solas o me equivoco..._con picardía les guiñó un ojo, perdiéndose en un frufrú de sedas.
Alrededor de las diez de la noche, el doctor Balbuena pasó a controlar al convaleciente.
_ Muchacho, me alegra verlo rozagante.
_ Gracias doctor, sin su intervención ya estaría del otro lado.
_ Y gracias a Chaya. No se olvide de Chaya. Aunque le sorprenda, yo aprendí mucho de ella. Me enseñó el poder curativo de las plantas y eso es sumamente valioso. Le parecera extraño, pero Chaya y el doctor Pasteur son mis dos grandes referentes. Rara combinación, ¿no?
_ No me sorprende, estoy admirada de su sapiencia en el arte de curar.
_ Lourdes es una fiel admiradora de Chaya, doctor.
_ Hace bien en serlo señora. Conocí a Chaya en esta casa hace veinte años, y desde entonces siempre le pido consejo cuando estoy perdido en el tratamiento de algún paciente.
_ Doctor, ¿cuándo podemos partir? El tiempo nos apremia, nos urge llegar a Bolivia y además, no deseamos poner en peligro a esta familia generosa _ se preocupó Rafael.
_ Estoy al tanto de la situación. Doña Agustina me lo ha comentado. La herida debe cicatrizar, debemos evitar cualquier complicación. Deberán esperar una semana aproximadamente._ les recomendó.
_ ¿Tanto? _ se impacientó Rafael.
_ Sí, piense en su mujer, ella también necesita descansar. El tremendo susto que ha vivido la ha agotado. Súmele a eso el embarazo...¡de ninguna manera!, nada de adelantar la partida _ con firmeza
dio por finalizada la discusión.
La convalecencia resultó un recreo de mimos y atenciones. Lourdes y Chaya se esmeraron en alimentarlo para que recobrara las fuerzas, Esa india arisca, que por momentos le recordaba a su mamita Pancha, terminó robándole el corazón.
Chaya, siempre silenciosa, el día de la despedida se mostró tierna y cariñosa con la pareja que cuidó como si hubiesen sido sus hijos más queridos.
_ Lourdes, esta pomada es pa' que se la apliqués por las noches sobre la cicatriz, así se evitará la tirantez de la piel. Y este presente es pa' vos _ le entregó una pequeña luna de plata
que pendía de un cordel de cuero _ Es Killa, la luna, un talismán que protegerá tu embarazo. Inti, el sol, y Killa, los amantes unidos a pesar de la adversidad. Nunca te separes de él, te librará de todo mal.
Lourdes la abrazó emocionada.
Doña Agustina los acompañó hasta la tranquera y desde allí los despidió llorosa, escoltada por su numerosa prole.

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